Comercio del futuro versus anacronismo regulatorio

Comercio del futuro versus anacronismo regulatorio

Columna del vicepresidente ejecutivo de Retail Financiero, Claudio Ortiz

El comercio ha sido protagonista del desarrollo del país en los últimos años, siendo uno de los principales contribuyentes al crecimiento, el mayor aportante de empleo y el más importante en registro de empresas. Todos estos avances entrelazan con los desafíos que enfrenta el retail en una economía que progresivamente se orienta hacia los servicios. Es necesario alertar que los cambios estructurales que vive el comercio a nivel internacional no han sido debidamente sopesados en la discusión local pues sus alcances se mantienen ausentes del diseño de políticas públicas.

La masificación del comercio electrónico está impactando las ventas minoristas del comercio presencial. Un informe del JP Morgan comparó, por medio de fotos satelitales, la afluencia de público a los centros comerciales en los últimos tres años en EEUU, con resultados elocuentes: el número de autos estacionados en tiendas se estaba desplomando, lo que auguraba una declinación en las ventas presenciales. Nuestro país no está ajeno a esta tendencia.

Según la Cámara de Comercio de Santiago, mientras las ventas totales del comercio crecieron el primer trimestre un 2,6%, las asociadas al ecommerce se incrementaron en 30%. Las empresas locales han ido perfeccionando sus modelos de negocio, su oferta electrónica y su cadena logística, anticipándose así al aumento que registran las compras en tiendas online como Aliexpress o Amaron. Ante esta realidad surgen interrogantes.

¿Existe conciencia en los hacedores de políticas públicas de este fenómeno? Al parecer, no han sopesado este cambio estructural. Por ejemplo, la reforma laboral entrega poder inusual a los sindicatos facilitando la paralización total de una empresa. Las múltiples iniciativas en discusión -mayor plazo de garantías de bienes durables, obstáculos a la publicidad por medios electrónicos- aumentan la regulación al sector, sin sopesar que éstas no aplican al comercio electrónico transfronterizo. O la discusión del proyecto del Sernac, cuyo crecimiento presupuestario pone énfasis en su carácter presencial y en las sucursales regionales, pese a que más del 70% de los reclamos se reciben por internes.

(Qué podría implicar el proceso de reconversión del sector? Un análisis superficial concluiría que solo se verán cambios en el desarrollo de centros comerciales. Sin embargo, los efectos también alcanzarán al mercado laboral, al desarrollo de medios de pago electrónicos y una mayor competencia con el comercio transfronterizo. En los próximos meses veremos un nuevo proceso eleccionario. Es de esperar que el programa de los candidatos recoja la mirada de las nuevas generaciones de consumidores y empresas y no quede anclado en paradigmas que pronto quedarán obsoletos.

Fuente: Diario Financiero